Es, probablemente, una de las disciplinas más conocidas y, al mismo tiempo, más desconocidas del mundo. Conocida porque no hay celebrity, amiga o compañera de trabajo que no haya pasado, o esté pasando, por su momento yogui. Todas tenemos cerca a esa persona que habla de la respiración, de fluir y de escuchar al cuerpo con una serenidad casi hipnótica. Y desconocida porque, si no lo has practicado nunca, el yoga sigue rodeado de mitos, prejuicios y creencias bastante alejadas de la realidad. Yo la primera.
Durante años pensé que el yoga no era para mí. Que había que ser flexible, espiritual y paciente. Spoiler: no lo soy. Y aun así, aquí estoy, escribiendo sobre qué es el yoga desde la experiencia personal de alguien que ha entrado y salido de la esterilla varias veces hasta entender, por fin, por qué engancha tanto.

Por qué el yoga despierta tanta curiosidad (y tanta confusión)
Cuando pensamos en relajarnos, reducir el estrés o dormir mejor, casi automáticamente aparece una palabra en nuestra cabeza: yoga. ¿Por qué? Tal vez porque quienes lo practican desprenden una calma especial. Yo tengo dos amigas muy yoguis y, aunque ellas insistan en que también se alteran, yo siempre las veo con una paz envidiable. Esa fue, precisamente, una de las razones por las que decidí darle otra oportunidad, después de varios intentos fallidos.
Vengo del mundo del pilates (en todas sus versiones) y con el yoga tuve mis pequeños choques. Pero una vez entras de verdad en este universo, algo cambia. Descubres que el yoga está a medio camino entre una práctica física, una terapia de movimiento consciente y una forma de meditación activa. Porque sí, el cuerpo trabaja (y los abdominales dan fe de ello), pero no es solo eso.
Lo mejor es que el yoga es inclusivo por definición. No importa la edad, la forma física ni si es tu primera vez. Solo necesitas encontrar el tipo de yoga que encaje contigo (kundalini yoga o incluso nidra yoga, entre otros), hacerte con una buena esterilla de yoga y decidir si prefieres practicar en casa o en uno de los muchos centros de yoga en Madrid o centros de yoga en Barcelona, o donde residas y que hoy ofrecen clases para todos los niveles.
Qué es el yoga
Responder a la pregunta ‘qué es el yoga’ no es tan sencillo como parece. Para entenderlo mejor, hablé con Claudia Suárez, profesora de yoga (@claudiasuarezyoga), formada en hatha y especializada en vinyasa, meditación y movimiento consciente. Claudia imparte clases presenciales en su estudio en Gijón y también online, y fue clave para que yo empezara a comprender esta disciplina desde un lugar mucho más realista y menos idealizado.
“El yoga para mí es una herramienta holística de autoexploración, una disciplina que te lleva a vivir con más conciencia, a buscar la esencia, la autenticidad y el equilibrio. Innegablemente la práctica de yoga te cambia, y eso repercute en tu relación contigo misma, con el entorno y con los demás”, me explicaba.
También me ayudó a entender que el yoga no es algo estático, sino una práctica que ha evolucionado con el tiempo. “El primer yoga que se conoce, entre 3000 y 5000 años atrás, se enfocaba en la mente (Raja Yoga), después en la energía (Tantra Yoga) y el último en llegar es el yoga del cuerpo (Hatha Yoga)”, explicaba. En sus orígenes, apenas existían entre 15 y 20 posturas de yoga, pensadas para facilitar la meditación y el flujo de energía. Lo que practicamos hoy se conoce como yoga poslinaje, una adaptación más amplia que tiene en cuenta múltiples dimensiones del ser humano.
Por qué el yoga conecta tanto con las mujeres
Durante nuestra conversación salió un dato interesante: según estudios como los de Yoga Alliance, alrededor del 72 % de quienes practican yoga en Estados Unidos son mujeres. En clase se percibe claramente. Claudia lo explicaba desde una perspectiva social: “En Occidente aún perduran algunos roles sexistas, como que el hombre practica más deportes de competición o fuerza, y las mujeres somos las de prácticas más ‘sensibles’ o vinculadas a la espiritualidad”.
Aun así, ella misma reconoce que esto está cambiando. Cada vez hay más hombres en clases de yoga y meditación, pero sigue siendo una práctica especialmente popular entre el público femenino, igual que ocurre con pilates o barre.
Beneficios del yoga (mucho más allá del cuerpo)
Hablamos a menudo de los beneficios del ashtanga yoga, del nidra yoga o del vinyasa yoga, pero lo cierto es que, con matices, la mayoría comparten un mismo objetivo. “El yoga tiene en cuenta todos los aspectos del ser”, explica Claudia, recordando los cinco koshas o cuerpos que contempla la tradición: físico, respiratorio, mental, de sabiduría y espiritual.
Desde mi experiencia, y desde la suya como profesora, los beneficios más evidentes son:
- Mejora de la higiene postural
- Mayor flexibilidad (mi gran reto personal)
- Reducción del estrés
- Mejor descanso y calidad del sueño
- Más energía y bienestar emocional
Respirar: el gran aprendizaje del yoga
Si hay algo que atraviesa todas las prácticas, desde una clase dinámica de vinyasa yoga hasta una sesión de kundalini yoga, es la respiración. “La respiración es el lenguaje con el que nos comunicamos con el cuerpo”, decía Claudia. A través del sistema nervioso, una respiración agitada puede activar el estrés, mientras que una respiración pausada invita a la calma.
“Es increíble que no se enseñe desde pequeños la herramienta más poderosa que tenemos para regularnos”, reflexionaba. Y lo cierto es que el yoga, me ha enseñado a respirar fuera de la esterilla tanto como dentro de ella.
Cuándo y dónde practicar yoga
Una de las grandes ventajas del yoga frente a otras disciplinas es su flexibilidad. Solo necesitas una esterilla de yoga. Puedes practicar en casa, en un estudio o incluso adaptar pequeños ejercicios de yoga a tu día a día. “Depende de la práctica”, matiza Claudia. Meditar puede hacerse en cualquier sitio; una secuencia de posturas necesita algo más de espacio.
Eso sí, hay algo que ella tiene claro: “En una sala de yoga nunca debería haber espejos. El yoga no es para mirarse desde fuera, sino para sentirse desde dentro”.
Quizás por eso muchos mitos han ido cayendo. No, el yoga no es una secta. No, no necesitas ser flexible. Y sí, el yoga para principiantes existe y está pensado para empezar poco a poco. Como dice Claudia: “Prueba una clase, deja todo fuera de la esterilla y simplemente siente”. El resto llega solo.

